Control Prenatal

El control prenatal se refiere al conjunto de acciones y procedimientos sistemáticos y periódicos, enfocados a la prevención, diagnóstico y tratamiento oportuno de los factores de riesgo que puedan condicionar morbimortalidad materna y perinatal, con la finalidad de asegurar un buen desarrollo del binomio madre e hijo. Es sumamente importante ya que por medio del control prenatal adecuado el médico podrá vigilar periódicamente la evolución  del embarazo y preparar a la madre para el parto y posparto.

El control prenatal debe ser eficaz y eficiente, por lo que es de suma importancia que la futura madre acuda desde el primer trimestre del embarazo y cubrir a todas y cada una de sus citas prenatales, con la finalidad de que el médico evalúe oportunamente los siguientes aspectos:

  • Identificar factores de riesgo
  • Diagnosticar la edad gestacional
  • Diagnosticar la condición fetal
  • Diagnosticar la condición materna

Síntomas de Riesgo

  • Presión arterial elevada: 140/90 o más alta
  • Presencia de proteínas en la orina 300 miligramos en una recolección de 24 horas
  • Náuseas o dolor epigástrico, que algunas ocasiones se confunden con gastritis, indigestión o dolor de vesícula
  • Dificultad para respirar
  • Convulsiones
  • Disminución de movimientos fetales
  • Hinchazón excesiva en manos, pies y/o cara
  • Cambios en la visión, visión doble, borrosa, destellos de luz
  • Súbita ganancia de peso de 1 kilo o más en el lapso de una semana
  • Dolores de cabeza intensos que no ceden incluso con medicación
  • Sangrado o salida de líquido transvaginal

Principales Factores de Riesgo

  • Primer embarazo
  • Preeclampsia en un embarazo anterior e historia genética
  • Edad: Mayor a 35 años o menor de 18 años
  • Hipertensión arterial previo al embarazo
  • Diabetes previa al embarazo
  • Embarazo múltiple
  • Sobrepeso y Obesidad
  • Lupus o algún otro desorden inmunológico
  • Síndrome de ovario políquistico
  • Cortos intervalos entre los embarazos
  • Fertilización Invitro
  • Anemia

Educar a la madre:

Este objetivo también es fundamental para el éxito del control prenatal y de las futuras madres, ya que permite estar alerta ante cualquier situación que pudiera poner en peligro a la madre y su bebé:

  1. Signos y síntomas de alarma: La mujer embarazada y su pareja, e incluso un familiar, deben estar capacitados para reconocer y diferenciar las molestias que son propias de la gestación de aquellas que constituyen una emergencia obstétrica y, por lo tanto, acudir oportunamente al Servicio Obstétrico de urgencias más cercano.
  2. Nutrición materna
  3. Lactancia y cuidados del recién nacido ( Tamiz Neonatal Ampliado, Tamiz Auditivo, Tamiz Cardíaco, Tamiz oftalmológico )
  4. Derechos legales
  5. Orientación sexual
  6. Planificación familiar
  7. Preparación para el parto

Marco legal 

ATENCIÓN PRENATAL

3.4 Atención prenatal, a la serie de contactos, entrevistas o visitas programadas de la embarazada con personal de salud, a efecto de vigilar la evolución del embarazo y obtener una adecuada preparación para el parto, el puerperio y el manejo de la persona recién nacida. La atención prenatal, incluye la promoción de información sobre la evolución normal del embarazo y parto, así como, sobre los síntomas de urgencia obstétrica; el derecho de las mujeres a recibir atención digna, de calidad, con pertinencia cultural y respetuosa de su autonomía; además de elaborar un plan de seguridad para que las mujeres identifiquen el establecimiento para la atención médica resolutivo donde deben recibir atención inmediata. Todas estas acciones se deben registrar en el expediente clínico.

NORMA Oficial Mexicana NOM-007-SSA2-2016, Para la atención de la mujer durante el embarazo, parto y puerperio, y de la persona recién nacida.

Principales Causas de Muerte Materna, Fetal y Perinatal

Muerte materna se refiere a la muerte de una mujer durante o poco después de un embarazo. Problema de salud público que refleja inequidad y falta de acceso a la salud integral y de calidad, la mayoría de las muertes maternas son prevenibles por lo que resulta inaceptable que una mujer muera dando vida.

Para evitar la muerte materna también es fundamental que se eviten los embarazos no deseados o a edades demasiado tempranas. Todas las mujeres, y en particular las adolescentes, deben tener acceso a la contracepción, a servicios que realicen abortos seguros en la medida en que la legislación lo permita, y a una atención de calidad tras el aborto.

HEMORRAGIA OBSTETRICA:

Hemorragia del parto y/o postparto es una de las principales y más importantes emergencias obstétricas, siendo la principal causa de ingreso a unidades de cuidados intensivos de las pacientes embarazadas y puérperas recientes.

En todo el mundo, se estima que la hemorragia postparto severa se presenta en alrededor del 11% de las mujeres que tiene parto de un nacido vivo. Se cree que la incidencia es mucho mayor en los países en vías de desarrollo, donde gran parte de las mujeres no tiene la posibilidad de tener acceso a un parto asistido por personal capacitado y donde la conducta activa en el alumbramiento puede no ser la práctica de rutina. Se estima que alrededor de 14 millones de mujeres sufren pérdida de sangre severa después del parto, y que el 1% de éstas muere como consecuencia. Un 12% adicional sobrevive con anemia severa.

Las secuelas adversas de la hemorragia postparto a menudo se ven agravadas en los países de bajos recursos por la anemia preexistente y el VIH/SIDA, lo que significa que incluso cantidades menores de pérdida de sangre pueden ser fatales.

Los factores de riesgo más importantes son: edad materna avanzada y enfermedades crónicas.
La etiología más frecuente es la Inercia Uterina, definida como la incapacidad del útero de retraerse luego del alumbramiento. Su prevención se basa en el manejo activo del trabajo de parto y el tratamiento va desde el uso de terapias farmacológicas con uterotónicos hasta la histerectomía de urgencia.
El Acretismo es una inserción anormal de la placenta. Su diagnóstico se basa en el uso de Ecografía y Resonancia Nuclear Magnética y su tratamiento es el parto por cesárea con histerectomía. La radiología intervencionista ha contribuido a disminuir de forma importante la severidad de la hemorragia postparto. Es imprescindible contar con guías de acción protocolizadas para así evitar o disminuir su incidencia y magnitud.

Otros factores de riesgo:

  • Cicatrices uterinas previas
  • Edad materna mayor a 35 años
  • Embarazo múltiple
  • Malnutrición materna
  • Anemia materna
  • Legrados uterinos previos
  • Tabaquismo y consumo de drogas
  • Miomas uterinos
  • Síndromes hipertensivos del embarazo
  • Traumatismos abdominales
  • Hemorragia en embarazos previos
  • Trabajo de parto prolongado
  • Patología materna crónica (entre otros)

 

SINDROME DE HELLP

Afecta sobre todo a la sangre y al hígado. Según webconsultas, se caracteriza por provocar en la embarazada:

  • Rotura de los glóbulos rojos dentro de los vasos sanguíneos.
  • Déficit de plaquetas.
  • Transaminasas y bilirrubina elevadas.
  • Los síntomas incluyen: dolor abdominal, náuseas, vómitos, dolor de cabeza y diarrea.

Hasta un 20% de las mujeres con preeclampsia grave o severa desarrollan el Síndrome de HELLP y un 8% se presenta después del parto.

Si se han dado complicaciones como el Síndrome de HELLP, la embarazada debe quedarse en el hospital e interrumpir el embarazo cuanto antes. En este caso, es posible que sean necesarias las transfusiones de sangre.

Prevención

Como no se conoce la causa exacta es difícil de prevenir. Sin embargo, acudir a las citas prenatales es importante para evitar complicaciones y llevar un control de la presión arterial y los posibles síntomas que pueda tener la mujer embarazada.
Fuente: maternidadfacil.com

ECLAMPSIA

Ocurre cuando la contracción de los vasos sanguíneos es tan grande que pasa poca sangre a través de ellos y se producen microinfartos.

El órgano más afectado es el cerebro, por eso, se producen convulsiones y coma.

Tratamiento

El tratamiento dependerá del grado de severidad de la preeclampsia y de la edad de la embarazada, pero la única cura es dar a luz al bebé.

Si el bebé está suficientemente desarrollado, lo cual sucederá a partir de las 37 semanas más o menos, es probable que el médico aconseje tener al bebé lo antes posible con el fin de evitar complicaciones.

Preeclampsia leve

Por lo general, el tratamiento en estos casos es que la embarazada esté en reposo. Se ha demostrado que solo con esta medida la tensión arterial desciende hasta valores normales.

También se pueden utilizar fármacos para tratar la hipertensión, cuando la medida anterior no funciona.

Una vez se alcanza la semana 37 de embarazo, el bebé está lo suficientemente desarrollado para nacer y se provocará el parto. Se intentará primero el parto vaginal que la cesárea.

Preeclampsia grave

En los casos de preeclampsia grave lo ideal es la interrupción inmediata del embarazo para evitar complicaciones mayores (webconsultas). Sin embargo, esto no siempre es posible y se debe instaurar un tratamiento.

Es muy probable que la mujer deba permanecer ingresada en el hospital para ser controlada por los profesionales médicos. Además, se le pueden administrar medicamentos para acelerar el desarrollo pulmonar del bebé, con el fin de que pueda nacer lo antes posible.

PREECLAMPSIA

La preeclampsia es una condición médica que solo ocurre durante el embarazo. Según la Biblioteca Nacional de medicina de los Estados Unidos, se denomina preeclampsia cuando una mujer embarazada desarrolla hipertensión arterial y proteína en la orina después de la semana 20 de gestación. Afecta del 5% al 8% de las mujeres embarazadas.

La preeclampsia puede ser leve, moderada o severa; dependiendo de la presión arterial y la pérdida de proteínas en la orina.

Además, puede aparecer poco a poco o bruscamente al final del embarazo.
Es la causa del 15% de los nacimientos prematuros en los Estados Unidos. A pesar de esto, la mayoría de las mujeres que padecen preeclampsia durante el embarazo tienen bebés sanos.
Si no se trata puede causar problemas graves de salud tanto para la mujer como para su bebé.

Además:

Cuanto antes aparezca la preeclampsia, mayores serán los riesgos para la madre y el bebé. Sin embargo, por lo general, aparece en las últimas semanas de embarazo y con un control médico adecuado, reposo, dieta sana y supervisión del feto, no hay riesgos importantes.

Pero, cuando la preeclampsia es severa puede afectar a órganos importantes de la embarazada y también puede provocar alteraciones en la placenta. En estos casos, es recomendable que el bebé nazca lo antes posible, incluso cuando hay riesgo de que el bebé sea prematuro.

Causas

  • Trastornos autoinmunitarios
  • Problemas vasculares
  • Dieta
  • Genes

 

Factores de riesgo

Hay algunos factores que aumentan la probabilidad de padecer preeclampsia, entre ellos, se incluyen:

  • Preeclampsia
  • Primer embarazo
  • Embarazo múltiple
  • Obesidad
  • Mujeres con más de 35 años
  • Antecedentes de diabetes, hipertensión arterial o enfermedad renal
  • Tabaquismo
  • Sufrir estrés o realizar trabajos pesados

 

Síntomas

Los primeros síntomas de la preeclampsia pasan desapercibidos porque se confunden con los síntomas propios del embarazo. Entre estos se incluyen, el aumento de peso o la retención de líquidos.

Para detectar este problema es necesario acudir a todas las citas prenatales y llevar un seguimiento de la presión arterial y la orina, para detectar proteínas (proteinuria).

Cuando se encuentran 300 mg o más de proteínas por litro en la orina se llama proteinuria.

La presión arterial se considera alta cuando la presión sistólica es mayor de 140mm. Y la diastólica es más de 90 mm.

Síntomas de Preeclampsia leve

 

  • Hipertensión de 165-140 mmHg / 105-90 mmHG.
  • Proteinuria de 300 mg – 5 g por litro de orina de 24 horas.
  • Tobillos y piernas hinchadas.

Síntomas de Preeclampsia grave

  • Hipertensión de más de 165 mmHG / 105 mmHG.
  • Proteinuria de más de 5 g por litro de orina de 24 horas.
  • Hinchazón generalizada.
  • Fallo renal, orina poco.
  • Fallo hepático.
  • Hinchazón de manos, cara y ojos.
  • Aumento repentino de peso (más de 2 kg por semana).

Prestar atención a los siguientes síntomas y acudir al médico inmediatamente:

  • Preeclampsia
  • Dolor de cabeza intenso y persistente.
  • Dolor abdominal en el lado derecho, debajo de las costillas.
  • Cambios en la visión.
  • Irritabilidad.
  • Orinar con poca frecuencia.
  • Náuseas y vómitos